viernes, 23 de diciembre de 2011
Qué Canción Somos Hoy: All I Want for Christmas is You, de Love Actually
Ayer la vi. Y lloré, y me reí y lloré. Les regalo la única canción de Navidad que me gusta, después de la de John, claro. ¡Bon apetit!
miércoles, 21 de diciembre de 2011
A mí lo que me preocupa es otra cosa
Ante todo, muchas gracias por los comentarios del post anterior. Vieron que acá se escribe para exorcizar a veces, y a mí el exorcismo, por decirlo de alguna manera, me hizo bien. De hecho, hasta creí que la otra parte lo había entendido, y finalmente quedábamos en paz. Pero no.
Anoche, a las 2330, el sujeto manda un mensaje. Para no hablar de "nuestras diferencias" (sic) sino para hacerme una consulta sobre turismo. SOBRE TURISMO, A LAS 2330. Como si no le hubiera escrito dos días antes que no quería saber nada con él, como si no supiera que las 2330 no es hora de mandar mensajes. Lo mandé de un modo muy diplomático a la mierda; él sigue contestando "nos vemos", y yo no sé si me está tomando el pelo o no. Cuestión que lo cuento en Facebook; un Facebook que tengo restringidísimo, y este comentario lo restringí aún más, porque hablaba de hacerle una modificación no autorizada a su medio de locomoción. Por consejo de un amigo, lo tuve que borrar. Y acá es donde empieza la preocupación. Porque, más allá de cómo me lo tome yo, estamos hablando de un tipo que, lejos de entender negativas, sigue llamando a cualquier hora, tomándose atribuciones que yo no le di ni siquiera cuando estábamos saliendo. No le conté a muchas personas, porque la respuestas fueron éstas:
Anoche, a las 2330, el sujeto manda un mensaje. Para no hablar de "nuestras diferencias" (sic) sino para hacerme una consulta sobre turismo. SOBRE TURISMO, A LAS 2330. Como si no le hubiera escrito dos días antes que no quería saber nada con él, como si no supiera que las 2330 no es hora de mandar mensajes. Lo mandé de un modo muy diplomático a la mierda; él sigue contestando "nos vemos", y yo no sé si me está tomando el pelo o no. Cuestión que lo cuento en Facebook; un Facebook que tengo restringidísimo, y este comentario lo restringí aún más, porque hablaba de hacerle una modificación no autorizada a su medio de locomoción. Por consejo de un amigo, lo tuve que borrar. Y acá es donde empieza la preocupación. Porque, más allá de cómo me lo tome yo, estamos hablando de un tipo que, lejos de entender negativas, sigue llamando a cualquier hora, tomándose atribuciones que yo no le di ni siquiera cuando estábamos saliendo. No le conté a muchas personas, porque la respuestas fueron éstas:
- Vamos y tenemos una charla con él: éste es definitivamente mi héroe, queda fuera de toda discusión
- Le estás dando demasiada importancia.
- Bloqueá el número y cambiá el ringtone por si el que llama es él, o apagá el teléfono.
- Frente a alguien que sabe dónde vivo, con quién vivo, dónde trabajo y mis números de teléfono, debo IGNORARLO. O, como se dice ahora, "no darle entidad", ni responder por escrito en medios públicos, como Facebook, a nada de lo que él diga o haga, porque eso, al parecer, constituye una amenaza. Para él, no para mí.
- Un escrito, sobre pensar antes de actuar, y sobre cómo lo que recibimos es resultado de lo que estamos dando.
Y he aquí lo que me preocupa. Sé, tengo toda la certeza, de que no me va a pasar nada malo, porque estoy muy protegida. Rodeada de super héroes, de los que están cuando realmente hacen falta. No es mi "integridad física" lo que me preocupa, sino haber escuchado estas respuestas de parte de hombres y mujeres que se rasgan las vestiduras antes casos de mujeres golpeadas, abusadas o incendiadas, y yo me pregunto cuántas veces les habrán dicho a ellas "ignoralo, le estás dando demasiada importancia", o "no podemos hacer nada hasta que no haya una amenaza, por ahora es sólo abuso de confianza". Me preocupa lo fácil que es hablar cuando ya es tarde, y no actuar cuando se está a tiempo. Me preocupa no poder hacer nada, más que esconderme, o apagar mi teléfono, frente a alguien que, llamémoslo por su nombre, está abusando, sea en el nivel que sea. Me preocupa que gente que dice quererte bien, y seguramente lo hace, te aconseje meter violín en bolsa, hasta que "la cosa no pase a mayores", porque hasta ese momento, tengo todo en contra. Incluso ahora, no puedo decir nada más. Y también me preocupa.
Qué Canción Somos Hoy: What's love got to do with it, de Tna Turner
Tina es después de mi mamá, una de las mujeres más valientes que conozco. Y hoy hace falta. ¡Bon apetit!
lunes, 19 de diciembre de 2011
El problema con los modismos...
...Es que se hacen concursos intercontinentales para ver quién los usa del modo más pelotudo posible, y generalmente se declara desierto el primer lugar por empate técnico. Particularmente, cuando se emplea el que nos toca hoy:
MINA.
Resulta que este pibe me manda, para mi cumpleaños, un mail larguísimo. Con muchísimos adjetivos, tantos que tuve que leerlo dos veces para entenderlo. Hablaba de balances de fin de año, de cosas que se extrañan cuando no se tienen, que la cosa que extraña vendría a ser yo, porque SOY MUY BUENA MINA, y eso no se encuentra en CUALQUIER MINA, y que me merezco lo mejor, porque soy UNA MINA MARAVILLOSA. En principio, le contesté que hablábamos después de rendir (cuando terminara de entender, además, qué carajos había querido decir). En realidad, esperaba que tomara la respuesta como una señal de cesar y desistir, pero no, el sábado me manda otro e-mail, pidiendo que le mande un "mensajín" para juntarnos a brindar por el final del año.
Los e-mails, tanto los míos como los de él, los borré. Creo que conservarlos es darle una entidad que no merece, pero básicamente, le contesté que no es buena idea que nos veamos de nuevo, porque él considera que soy una MINA, y actúa en consecuencia, escribiendo un e-mail con cosas que asume que yo quiero leer. Y yo como MUJER, sé que soy todas esas cosas. Que tenga un bonito año y mucha suerte (Lucrecia me gritaba al oído toda clase de improperios; pero ser maleducada también es darle una entidad que no merece). Y he ahí el problema con los modismos. No usarlos para abreviar, o porque es habitual, sino aprehenderlos, actuar en consecuencia, dar por sentado que las cosas y las personas tienen REALMENTE el nombre que les damos. Bueno, acá no es así. Y una de las grandes cosas de este 2011, y uno de los objetivos del 2012, es que dejé de fumarme a estos nardos sólo para no estar sola. Es lo que hay, o aprendés a lidiar con eso, o te vas, porque yo no voy a cambiar porque me llames distinto.
Qué Canción Somos Hoy: Stayin Alive, de Bee Gees
Si me hubieran visto el sábado a la noche, haciendo la personificación de The Bee Gees en este video... no, la verdad era un espectáculo no hecho para ojos humanos. Mejor, que lo canten ellos. ¡Bon apetit!
sábado, 17 de diciembre de 2011
Llegué, me fui y volví.
Antes que nada, quiero agradecerles a todos por los saludos de cumpleaños. Me emocionaron mucho, y me hicieron sentir por demás acompañada. De hecho, desde mis ocho años que no había tanta gente para mi cumpleaños, así que
¡GRACIAS!!!
Y ahora, las novedades:
- No me aparecí esta semana porque rendía un final el jueves. Gestión de Agencias de Viajes. Teoría y práctica cocinadísimas. Y me fue mal. ¿Por qué? Bueno, porque la teoría y la práctica conviven en universos paralelos. No hay nada más gazmoño y pelotudo que desaprobar a alguien que sabe, y la verdad, me cayó demasiado mal y lloré como pelotuda toda la mañana; aún cuando puedo rendirla en febrero, a "mi edad" desaprobar un final me parece chotísimo. A cualquier edad en realidad, pero más en esta.
- Vicky egresó del Jardín. No sólo egresó del Jardín, también fue escolta de la bandera, como para finiquitar el trámite de que su madre se debata entre llorar como Magdalena, o hacerse pis encima. Al final hice las dos cosas, pero en el medio saqué fotos:
(Como podemos apreciar, a la chiquita le siguen gustando MUCHÍSIMO los actos escolares)
- Después de rendir, me fui a la peluquería. Nada recomendable, considerando no sólo que todavía me dolía el totó, sino que estaba en una semana hormonalmente complicada, pero hacía por lo menos dos semanas que me lo quería cortar. Y esta vez no improvisé: llevé fotos, le expliqué al muchacho que se hacía llamar peluquero qué era lo que quería, y así y todo, el bendito pegó un tijeretazo atroz en un lugar imposible de disimular, y encima intentó culpar a mis remolinos, lo que dio lugar a que yo llorara como marrana de nuevo, la mitad de las clientas me hicieran coro, y la otra mitad buscara elementos contundentes para darle por la cabeza a "Marcelo", mientras éste decía que con crema para peinar se arreglaba. Finalmente, llegó mi peluquera, cual Superman, agarró su súper tijera y me arregló el desastre, y quedó más o menos así:
- ¿Se acuerdan de este muchacho? Bueno, me mandó un mail para mi cumpleaños. Pero es material para otro post, sobre todo porque Lucrecia y yo estamos debatiendo aún cómo contestarle.
Ahora me voy a poner al día con los blogs de ustedes!
viernes, 9 de diciembre de 2011
LLEGUÉ!!!
Y también llegó él, cortesía de eMe:
(con carita de soñador, diciendo ye ne puedé creer, cé tú cumpleé...)
Y como no quiso venir solo, me trajo a éstos:
(En el fondo es un tierno)
Y muchachos no hay, porque Sebastien se pone celoso. Pero igual...
FELIZ CUMPLEAÑOS A MÍ!!!!
Y arrancamos con la primera ronda de mojitos!
jueves, 8 de diciembre de 2011
Aprendé a identificar a un Norman! (3)
Gracias al invaluable aporte de Marietta, a quien ya podríamos considerar por la experiencia adquirida parte de nuestro equipo de investigación, y a Julieta Sin Romeo, a quien se la extraña, por si lee, damos inicio al tercer capítulo de, como dice Sienna, este servicio a la comunidad. Capítulo intitulado
La relación de Norman con el medio físico y la limpieza
Tal y como nos señalaran Julieta y Marietta, Norman se caracteriza por la pulcritud extrema, no sólo de su persona, sino del medio que lo rodea. Obsesión no adquirida, sino heredada, por supuesto, de madre. No es descabellado pensar que el kit de supervivencia básico de Norman incluya, además de básicos como el cepillo de dientes, otros adminículos como alicate, cepillo de uñas, piedra pómez, tijerita para pelos de nariz y orejas, y por supuesto, maquinita de afeitar. Sepan muchachas argentinas, que ningún Norman que se precie de tal usa barba, bigote o ambas. Si bien estas características podrían, en los tiempos que corren, calificarlo de metrosexual, la diferencia radica en la motivación: mientras un metrosexual se ocupa de su imagen para agradarse a sí mismo tanto como a otros, Norman lo hace porque sino madre lo pone en penitencia.
Sin embargo, no es esta pulcritud extrema, que lo lleva a lavarse compulsivamente las manos cada diez minutos, y agradecer a Dios por inventos como el alcohol en gel y las toallitas húmedas de Espadol, el único factor que nos indica que podríamos estar ante la presencia de un Norman. La interacción con el medio que lo rodea es tan o más importantes, por lo que, sin más demoras, algunos puntos a tener en cuenta.
Si están en tu casa:
- La conversación, en principio trivial, girará en torno a temas como con quién vivís, con qué frecuencia te bañás, qué tipo de pisos tenés en tu departamento, y las bondades de pasarle todos los días la aspiradora a la alfombra, porque "los ácaros se regeneran, ¿viste?"
- Pide permiso para usar tu baño, y demora más de lo necesario, no porque esté descompuesto, sino porque está haciendo una revisión exhaustiva, que queda en evidencia cuando al salir dice "madre usa un antihongos excelente para la bañera. ¿Sabías que hay unas tapitas para el cepillo de dientes?"
- Pregunta si va a dejar la ropa en ESA silla, o le prestás una percha.
- Sugiere, como quien no quiere la cosa, que te des una ducha. SOLA. "Es que me encanta empezar así el juego previo", dice con una sonrisa pícara como la de la foto que ilustra este capítulo, sentándose apenas en el borde de la cama, para no arrugarla. Cuando vos le sugerís, que se duchen juntos, él pregunta si usás jabón líquido, horrorizado ante la idea de tener que compartir jabón en pastilla.
- Al día siguiente, antes de desayunar, se ofrece a lavar las tazas y la cafetera. ANTES de desayunar, no después.
Si están en su casa:
- Antes que nada, nuestras congratulaciones, por encontrar a un Norman que viva solo.
- Cuelga la cartera y el abrigo que vos habías dejado distraídamente... sobre la silla de madre.
- Te pregunta cuál es tu color favorito. Cuando vos le respondés violeta, por ejemplo, él sale corriendo al baño, y desde allá te grita "violeta no tengo, me quedan cepillos de dientes verdes y rojos, ¿cuál te gusta?"
- Te sugiere, muy tiernamente, un tour por su casa, para explicarte dónde NO te podés sentar, en qué lugar dejar los zapatos, cuál es tu percha para la ropa, tu jabón líquido y tu almohada, la que saca del placard junto con las sábanas que va a cambiar.
- "Después de" te invita a darte una ducha, mientras él vuelve a cambiar las sábanas. Ante tu negativa, porque claro, podrías estar cansada, te mira horrorizado, después piensa que es una broma, y finalmente, espera a que te duermas y pasa la noche sentado en una silla.
Para futuras lecciones, la interacción de Norman en espacios concurridos, como bares y recitales.
Qué Canción Somos Hoy: Luna de Miel en la Mano, de Virus
Éste es uno de esos temas que escuchás y pensás "no puede estar tan bueno", pero sí, puede. ¡Bon apetit!
lunes, 5 de diciembre de 2011
Hoy escribe Mario
El intro se impone. ¿Se acuerdan de SUPERMANTRAMPOSO?. Bueno, se borró de Facebook. No me borró a mí, que sería lo más lógico, directamente desapareció. Huele a que le armaron el famoso flor de kilombo. Pero, el corolario de la historia viene a demostrar que, hasta donde sabemos, hay dos tipos de piratas: el indetectable, no sólo porque es muy vivo sino porque no necesita vivir su aventura para que se enteren los demás, y están los que NECESITAN que los descubran, sean quienes sean, pero especialmente sus compañeras. Tal como nos cuenta Mario, en:
De cómo Osama Bin Laden destruyó a un
matrimonio argentino.
Todos en la facultad nos hacíamos la misma
pregunta. ¿Qué hacía Susana estudiando ahí? Alta, muy bonita, ojos
profundamente azules, cara de actriz francesa, buen cuerpo. Su destino parecía
más cerca de las pasarelas o los estudios de cine que del guardapolvo y las
ciencias duras. Hasta nos preguntábamos con qué galán de Hollywood terminaría
casándose.
Orlando no era un galán de Hollywood. Pero
tenía su pinta, era simpático, entrador. Y le entró. Al corazón de Susana, se
entiende. No seguían la misma carrera pero coincidieron en una materia común a
ambas. Y fue suficiente. La historia podría resumirse en: Susana y
Orlando se casaron, tuvieron cuatro hijos, se querían mucho, se compraron una
casita en la costa, eran felices. Colorín colorado, este cuento se ha
terminado. Pero no. Ellos eran muy felices, sí. Hasta que...
Orlando había progresado mucho en su
trabajo. Se había convertido en socio de la empresa donde trabajaba. Y ese
mismo trabajo lo llevaba a viajar seguido, sobre todo a los Estados Unidos.
Pocas veces viajes planificados. Casi siempre a las apuradas, de improviso.
Esa mañana la llamó a Susana: “Viajo esta
tardecita. Preparame una valija con ropa, como para dos días. Llego, pico algo,
me ducho, descanso un poco y me voy para Ezeiza.” Pero el día laboral se fue
complicando para Orlando. Primero suprimió el descanso. Luego el pico algo. Y
al final fue: “Paso por casa en taxi. Dejame la valija cerca de la puerta que
la recojo, te doy un beso y sigo viaje”.
Ya habían pasado varios años del ataque a
las Torres Gemelas. Los controles en Ezeiza se habían relajado notablemente y
Orlando pasó sin problemas. Pero al intentar hacer el trasbordo en Atlanta, las
alarmas sonaron. Orlando comprendió su error.
Ese día fatídico se había puesto el
cinturón que le había regalado su amigo del alma, Gustavo. Ese cinturón de la
hebilla grande. Ese que en la misma hebilla llevaba disimulado un cortaplumas.
Orlando quedó detenido de inmediato.
Tardó varias horas en poder hablar con
Susana. Le explicó lo que había sucedido y le pidió que removiera cielo y
tierra para sacarlo de ahí. Le dijo con quien hablar, qué pedirle. También
había gente que debía contactar por mail. Y debía hacerlo desde la cuenta de él,
porque si no, ni se iban a tomar la molestia de leerlos. Susana cumplió con todos los pedidos. Nadie
más indicado que ella para desear tenerlo de vuelta a Orlando a su lado. Hizo
las llamadas. Hizo los pedidos. Mandó los mails. Y en ese preciso momento, una
Susanita vestida de rojo apareció sobre su hombro izquierdo: “Susana, tenés los
correos de Orlando a tu merced. ¿Qué esperás para ver con quién se escribe, de
qué hablan? Cuando vuelva, Orlando va a cambiar sus claves. Estás ante una
oportunidad única”. Y al mismo tiempo, otra Susanita, pero vestida de blanco,
asomó su cabeza por sobre el hombro derecho de Susana: “¡Cómo vas a hacer eso!
Orlando jamás te dio motivos para dudar de él. Es un esposo fiel, padre
ejemplar. Después te vas a sentir mal con vos misma. Reflexioná sobre lo que
vas a hacer”.
Susana dibujó una sonrisa. La Susanita
blanca tenía razón. Giró su cabeza a la derecha y con esa misma sonrisa de su
dulce rostro, sopló fuerte y la Susanita blanca terminó despatarrada en un
rincón, sin poder emitir sonido alguno. Luego la giró hacia la izquierda y
mientras le guiñaba un ojo a la Susanita roja, ambas exclamaron a coro: “¡Por
si las moscas!”
No tardó mucho en descubrir los mails de
Felisa, aquella novia de la juventud que Orlando había tenido antes de
conocerla a ella. Para ser francos, los mails no decían nada comprometedor,
pero estaban. Algún motivo debía haber para que fueran tantos. ¿Y por qué, en
uno de esos mails, ella le mandaba su foto? Dicho sea de paso, la muy guacha no
parecía haber envejecido, mientras que Susana, si bien seguía siendo una linda
mujer, se le notaban los más de 20 años transcurridos y los cuatro embarazos.
Guardó la información. Los pocos minutos de las muy aisladas llamadas no daban
como para andar reprochando los mails de una ex.
Dos meses estuvo Orlando preso en Estados
Unidos. Y no fue barato repatriarlo. Pero ya lo tenía a su lado nuevamente.
Pasó la emoción del re encuentro y Susana juntó fuerzas para preguntar por
Felisa. Orlando no se sorprendió. Se ve que había evaluado el riesgo que estaba
corriendo al darle las claves a Susana. Le dijo que se había encontrado con
Felisa de casualidad. Que charlando sobre qué había sido de la vida de cada
uno, ella le había comentado que se había recibido de arquitecta. Y justamente,
en el trabajo de Orlando estaban necesitando un arquitecto para un proyecto que
estaban preparando. Susana recordó que, efectivamente, muchos de los mails que
había leído hablaban de trabajo, proyectos, etc. No todos, claro. Pero, en fin.
Decidió creerle. La Susanita blanca, orgullosa, con la frente bien alta, volvió
del rincón y recuperó su sitial.
Fue el mismo Orlando el que, meses más
tarde, le admitió que entre él y Felisa había algo más que bytes cruzando el
éter. Que se veían, que cuando las cosas se lo permitían, compartían lecho, que
estaban planeando vivir juntos y que en ese mismo sencillo pero no por ello
menos emotivo acto, procedía a pedirle el divorcio. La Susanita roja cruzó todo
el amplio pecho, la tomó a la blanca de los pelos, la sacudió un poco, intentó
ahorcarla para terminar aplicándole un cross de derecha justo al mentón. La
cuenta llegó a diez y la Susanita blanca perdió el título. De por vida.
Hoy Susana está sola, soportando a la
Susanita roja que le recrimina el no haber reaccionado a tiempo, el haber
dormido durante tantos años.
Qué Canción Somos Hoy: Hallowed By The Name, de Iron Maiden
Hasta el viernes me fuman así. ¡Bon apetit, y buena semana!
viernes, 2 de diciembre de 2011
Update Vacaciones: el pareo
Nos vamos de vacaciones en enero, eso ya se los conté. Lo que no les conté es que Vicky está de lo más entusiasmada. DEMASIADO ENTUSIASMADA, entusiasmo compartido por la autora de sus días hasta cierto punto, porque ella no puede esperar a que llegue el día en que nos vayamos de vacaciones, y su mamá simplemente espera LLEGAR al día en que nos vayamos de vacaciones. De todos modos, nada me pone más contenta que ese entusiasmo, claro. Sobre todo el que le pone a los preparativos.
Si bien falta casi un mes, la chiquita ya preparó su mochila, con las cosas que, según ella, son imprescindibles para irnos "unos días" a otra parte, a saber: todos su muñecos que se puedan meter al agua (que son casi todos, y todos tienen nombre, así que cada vez que me muestra la mochila me los nombra), protector solar, cepillo y pasta de dientes, todos los pantalones cortos que encontró (incluso los que usaba a los seis meses), sus ojotas, varios libros de cuentos, sus marcadores para dibujar, plato, vaso y cubiertos, "por si no nos dan en el hotel". Gracias a esto, pareciera que vamos no de vacaciones, sino a la conquista de un país pequeño, y como si no faltara nada más, hace unos días aparece su majestad, desde la habitación, con LA MALLA que se prueba todos los días, y me dice:
Vicky- Mami, mirame (pone manitos en la cintura, y manda pose, que ni Valeria Mazza en sus mejores épocas) ¿Cómo me veo?
Crai- Hermosa, hijita.
V- ¿Segura? ¿No me falta algo?
C- El sombrero, pero ya te dije que ése lo compramos allá...
V- No, mami, lo que me falta es un PAREO. Y se me ocurre una idea, que combine con mi bikini, así quedo muy fashionista... y unos anteojos, para que no me moleste el sol...
Mientras hacía esfuerzos para no morfármela a besos mientras hablaba, y ya íbamos por las "pulseras para los tobillos", yo me preguntaba a quién salió. O sea, ¿de dónde sacó esta nena semejante vocabulario y sentido de la moda con una madre que se viste de blanco y negro, A LO SUMO un violeta, QUIZÁS un rojo? ¿Cómo hace para combinar accesorios la hija de una madre para quien "combinar" es algo confuso, relacionado quizás con la matemática, pero no me vengas a hablar de ropa? Sinceramente, ¿no es increíble cuando te ves ampliamente superada por ellos?
Qué Canción Somos Hoy: Cities in Dust, de Siouxie and The Banshees
Siouxie, te presento a los lectores. Lectores, Siouxie. ¡Bon apetit!
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