martes 28 de febrero de 2012

Hay días así...

... días para los que nada te prepara, no importa la anticipación, las anécdotas, o la previsión de lo que podría llegar a pasar.  Hay días de mierda, que terminás convencida de que no tendrías que haber salido de la cama porque el mundo, a fuerza de estar lleno de boludos, se ha convertido en un lugar peligroso para tu sanidad mental, y lo que sacás de ahí ya ni siquiera queda como una de esas historias chistosas que contás en un blog. Hay días en los que un dolor físico te paraliza, días en los que mandarías todo a la madre que lo parió (no importa en qué trabaje la madre), y te mandarías a mudar con tu hija a cualquier parte.

También hay días como hoy. Días que tienen la virtud de no ser muchos, sino los suficientes, días en los que nada más importa, días como ése en el que ella me miró por primera vez, y me reconoció.


DÍAS COMO HOY, EN LOS QUE SIMPLEMENTE NO SE PUEDE SER MÁS FELIZ, 



porque sino te va a explotar el pecho. Hoy Victoria empezó primer grado. Mi hija, mi hija feliz, empezó primer grado. ¿Importa algo más?

Qué Canción Somos Hoy: Dog Days Are Over, de Florence + The Machine

Esta canción ya la puse. Pero es la que eligió Vicky, para levantarse todos los días de buen humor, así que ¡bon apetit!

viernes 24 de febrero de 2012

Muela de Juicio



Cuando creías que tenías todo más o menos controlado, que salvo pequeños avatares como los del lunes, no había nada nuevo bajo el sol, que tu vida se divide de forma a veces poco proporcionada en tres -cuidar a tu hija, trabajar y estudiar- aparece esto. Al principio, es una pequeña molestia, que se va con ese gran invento de la humanidad que se llama Ketorolac sublingual, la cual logra que al menos durante 24 horas sigas tu vida como si nada. Después, ya ni eso sirve, y te encontrás con que vas a trabajar después de 48 horas sin dormir, porque el dolor no te deja. Entonces te vas al dentista (al que encontrás, y gracias a que te encontraste con un taxista copado que sabía las direcciones de dos, porque tu obra social no considera importante tener a mano una lista de profesionales, y sus direcciones y teléfonos), y la dentista, una amorosa total que te atiende sin turno porque te ve al borde de la muerte, te dice que es la famosa


MUELA DE JUICIO. 

Una le explica que ya dos dentistas me habían jurado que no le iban a salir, porque no tengo espacio en las mandíbulas. Y ella me dice que es cierto, que áun me faltan muelas, porque no tuvieron espacio para salir, pero que la muela del juicio sale como y cuando se le canta. Y que me la va a tener que sacar un cirujano, como quien no quiere la cosa. 

Así que, después de un cóctel de betametasona inyectable (claro, como si no me doliera nada más, me mandan a ponerme inyecciones), amoxicilina y diclofenac, más 48 horas de reposo, acá estoy. Tengo prohibidos durante 14 días, 14 DÍAS, el café, el mate, el cigarrillo, el helado y el sexo, para evitar infecciones. Y una vez que pasen esos 14 días, si sobrevivo a esos 14 días, tengo que buscar un cirujano para que me saque la muela, así que tengo dos semanas para más o menos perderle el miedo a las inyecciones, la anestesia y los dentistas. Dudo que lo logre, pero viendo el lado amable, no me agarró muy sobre la fecha de examen, o el día que Vicky empezaba la escuela (empieza el martes, prepárense para un post lloroso, lloroso), así que dentro de todo, estamos bien, y eso que podríamos estar peor. 

Qué Canción Somos Hoy: Tutti Frutti, por Nick Rivers (Top Secret!)

Es un peliculón, no me digan que no. ¡Bon apetit, y mejor fin de semana!

martes 21 de febrero de 2012

Claro, porque no podés


Antes de arrancar, convengamos en que hay una gran verdad, y es que no soy una mujer para boludear. ESO fue lo único cierto que rescatamos de anoche. Porque, resumiendo los puntos más brillantes, la cita fue lo suficientemente bizarra como para que los nervios se convirtieran en un fantástico dolor de panza... por comer rabas que no quería comer.


  • El sujeto llegó diez minutos tarde. Y cuando llega, lo primero que veo es que, con un ojo lee, y con el otro repasa. NO ME MOLESTA el defecto físico, sí que haya retocado la foto para que no se note. 

  • Jamás salgo con el estómago vacío, porque además tengo que estar en bastante confianza como para comer en público, así que comí en casa antes de salir. El sujeto, que presentó chapa de chef, eligió un bar donde se come horrible. Y aún cuando no tenía hambre, y se lo dije enésimas veces, pidió rabas. RABAS. Que venían con dos salsas, que se suponían que eran "tártara" y de "ajo". Estaban pasadas, pero el señor, que es chef, las encontró riquísimas. Anoche estaba fresco, comí con frío y las rabas me cayeron como patada en la córnea. Aún las estoy resintiendo. 

  • Hablaba de su mamá, refiriéndose a ella como MADRE. Detalle no menor. 

  • La charla giró en torno a temas comunes, como la música, el cine, los años que vivió en Europa... y mi pelo. La noche anterior, cuando hablamos por teléfono, le dejé en claro que no me iba a dejar crecer el pelo, no sólo porque así me queda mejor, sino porque no es normal hacer cosas con tu cuerpo sólo porque te lo pide un tipo. Él estuvo de acuerdo, y acotó además que estaba hermosa, y bla bla bla. Anoche, cada cinco frases, tiraba un "tenés que dejarte crecer el pelo". A la quinta vez, le dije, ya medio inflada, "olvidate, eso no va a pasar". Él pone cara de seductor nato, y me dice "pero si no te dejás crecer el pelo, yo no tengo de dónde agarrarme". Se suponía que era un halago, damas y caballeros. 

  • Yo le había contado que estudio Turismo. Él agarró y me exigió que le explicar el origen del viento Zonda, y la diferencia entre centros ciclónicos y anticiclónicos. Sí. 

  • Él me contó que habla cuatro idiomas a la perfección. Uno de ellos no es el inglés, porque se quiso hacer el canchero, preguntarme si quería otra cerveza, y sonó como este señor. Y como yo le dije que no quería tomar más nada... pidió dos capuccinos. Que llegaron fríos. Yo lo hice notar, él puso cara de que era una gran hazaña, y se lo tomó. 

  • Ya en modo me quiero ir a mi casa, porque como si todo esto fuera poco me duele la panza, apelo a frases que asustan, como por ejemplo "conmigo no se puede dormir, porque duermo muy atravesada". Él pone cara de me saqué el PRODE, y me dice "conmigo chiquita (porque yo le dije que odio que me digan bebé o mamita, entonces él los reemplazó por chiquita y NENITA) no vas a poder, porque mi cama es de una plaza" En ese momento pensé que ése era el gag final, el momento en el que iba a entrar la cámara oculta y todos íbamos a ser felices... pero no. "Medís 1.90" dije yo, medio pálida; "¿cómo dormís en una cama de una plaza???" "Yo me arreglo", replicó, encogiéndose de hombros. 

  • Finalmente, dije que me dolía la panza (lo cual era y es cierto) y que mejor me iba a mi casa. El sujeto, que se autoproclamó caballero de la última hora, sugirió que si quería, podíamos ir a su casa. Caminando, total eran 20 CUADRAS, NOMÁS. Cuando dije que no, él contestó "bueno, yo voy por este lado", se despidió con una sonrisa y se fue. Yo caminé sola 3 cuadras hasta la parada de taxis. 
Está claro, ya dijimos, que no soy una mujer para boludear. Quedó claro, además, que el sujeto no sólo no sirve para boludear, sino que lo contrario tampoco se le da muy bien, porque pese a los numerosos mantos de piedad que extendí a lo largo de la noche, las cosas se dieron así, y no porque no le puse onda. 

Qué Canción Somos Hoy: Cumbia Epistemológica, de Les Luthiers

Es simplemente GENIAL. No hay mejor descripción. ¡Bon apetit!!

lunes 20 de febrero de 2012

Cita. Y nervios

Resulta que hoy tengo una cita. El citante se llama Guillermo. La citada soy yo, y voy con uno zapatitos muy mononos, y unos nervios no tan mononos, pero sí importantes. Que es lo que suele pasar cuando voy a una cita en igualdad de condiciones (de condiciones, no de altura, por ejemplo: el citado mide 1.87, difícil igualarle). Además, porque el caballero en cuestión fue muy clarito:

Será lo que tenga que ser, pero ni vos sos una mujer para boludear, ni yo estoy para boludear. 

Por si no se entendió, ¿no? Mañana ampliamos. 




Qué Canción Somos Hoy: I Can't Make You Love Me, de Adele

Hace un tiempo subí la versión de George Michael de esta canción. Me sigue pareciendo sublime, pero delante de ésta hay que sacarse el sombrero (y como dice mi amiga eMe, darle un chirlo por irrespetuosa, no puede cantar así) ¡Bon apetit!


jueves 16 de febrero de 2012

Empezaron las clases... ¡volvió la alegría!!!

Nota mental: estamos en época de exámenes. No esperen milagros, ni posts sesudos, ni cosas así de raras. Ahora sí, a lo que vinimos.


Como ya sabemos, trabajo en una casa de "altos estudios". Puede pensarse que siendo alta, y de estudios, está exenta de determinadas pelotudeces, pero no. Ocurren, a montones, y casi todas cerca de mi área de trabajo. ¿Por qué?, pregunta el lector curioso. Porque mi área de trabajo está frente al centro gravitatorio de la pelotudez en su máxima expresión. O el Departamento de Alumnos, para decirlo en pocas palabras.

Invadiendo el pasillo con ese sutil aroma a Woodstock que caracteriza a los adolescentes de ayer y de hoy, llegan ellos. Con un aliciente: sus madres. Sí, VIENEN CON SUS MAMÁS. Y no las chicas, sino los chicos. Los chicos vienen con sus mamás. Chicos y mamás deciden ignorar un cartel así de grande que reza "DEPARTAMENTO DE ALUMNOS - INSCRIPCIONES" y prestarle atención a uno chiquito así, que reza "DEPARTAMENTO DE POSTGRADO", y nos preguntan cosas que atentan contra nuestra sanidad mental, como éstas:


-Perdón, ¿dónde queda el Departamento de Alumnos? 
-Es la ventanilla de enfrente.
-Ah, porque hay mucha cola... ¿no le puedo inscribir AL NENE acá, y usted después lleva los papeles enfrente?




-Buenos días, le hago una consulta. EL NENE ME EMPIEZA el cursito de aprestamiento...
-¿El curso de ingreso dice usted?
-Sí, eso. ¿Sabe en qué aula es? ¿Tiene que llevar cuaderno? ¿De qué tamaño?, porque yo le compré uno oficio... ¿calculadora no necesita?
-Señora, esto es Postgrado. Esa información se la dan enfrente, y al INTERESADO. 
-¿Y por qué a él? ¿No tengo que firmar nada yo?




-Ma, el curso es en el aula 42. Termina a la una.
-Bueno, andá nomás, yo te espero por acá (dice la señora, se sienta frente a las aulas, y saca de una bolsita el tejido)




-Hola, sí, me vengo a anotar a la carrera de computación (sic)
-¿Te referís a Análisis de Sistemas?
-Sí, eso. ¿Es acá?
-No, es allá (y le señalo la ventanilla, a 10 metros)
-¿Y tiene que venir a firmar mi mamá? Porque me está esperando en el auto...


Yo pensé que eran una leyenda urbana. Que mamucha me contaba estas historias y me las exageraba para que, no sólo no quisiera nunca, nunca, trabajar acá, sino que para cuando me tocara ser madre, no fuera tan pelotuda. Pero no, las he vivido en carne propia. Y todavía nos quedan dos semanas. DOS!!!







Qué Canción Somos Hoy: The Miracle, de Queen

¡Buenos días a tod@s! Arrancamos el jueves, con una canción hermosa de Queen. ¡Bon apetit!